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Pablo Briand PDF Imprimir Correo electrónico

“Un genealogista es un historiador, un detective y un director de escena a la vez”


miparentela.com ha tenido la ocasión de charlar acerca de los entresijos de las investigaciones familiares con Pablo Briand, genealogista de origen argentino residente desde hace nueve años en Miami, Estados Unidos, y creador del sitio web Nuestros Briand

miparentela.com: ¿Cuándo inició sus investigaciones genealógicas? ¿De dónde viene su interés por la genealogía?

Pablo Briand: En mi infancia recibí de mi padre un árbol genealógico, con datos en parte precisos y en parte no bien aclarados. Desde entonces, mi curiosidad se enfocó a llevar a la luz aquellos datos que aparentemente no eran bien conocidos por la familia. Este árbol llegaba a mi tatarabuelo. Entonces me pregunté: ¿quién fue el padre de mi tatarabuelo? ¿Quién era este hombre? ¿De quién descendía? Me parecía que detrás había toda una historia que debíamos conocer. Y, para mi sorpresa, encontré que muchos de los datos que había en aquel árbol no eran exactos, sino que las pruebas que iba encontrando me decían algo diferente. Y de esta forma, de sorpresa en sorpresa, arrancó mi verdadero interés por la materia.

m: ¿Qué cualidades o aptitudes son necesarias para tener „éxito“ en las indagaciones familiares?


PB: Lo primero es el factor volitivo: el interés personal, la voluntad, el deseo de saber. Luego ser muy paciente, tener la suspicacia de un detective, plantear hipótesis, y buscar las demostraciones. También es importante tener la aptitud de rastrear la historia, es decir, de poder construir lo que se llama “frisos genealógicos” o “cronológicos” de los momentos en que nuestros ancestros vivieron. Una investigación genealógica es, sin duda, una investigación histórica: da lo mismo si el personaje estudiado es nuestro bisabuelo o Napoleón Bonaparte.

m: Precisamente, en su página usted contextualiza a todo detalle las informaciones acerca de sus antepasados.


PB: Efectivamente. Para entender lo que tenemos en la mano debemos entender bien el marco ambiental de la época: las costumbres, las creencias religiosas, las normas sociales, la visión que había del mundo en ese momento, etc… En el caso contrario no nos moveremos bien en las distintas búsquedas: hay que ver todo el bosque, no sólo un árbol. En el siglo XV, no casarse con quien los padres designaban era no sólo un delito de adulterio, sino también un pecado mortal. Y la gente creía firmemente que, al hacer esto, podría ir al infierno para toda la eternidad. Basta este ejemplo para entender el porqué de muchas actitudes o situaciones. A mí me preocupa mucho el marco ambiental de la época, y lo destaco en cada una de mis páginas.

m: ¿Cuáles son sus fuentes de información?


PB: En primer lugar, la identificación de las personas que estudiamos debe estar respaldada por documentos oficiales, así como por el cruce de información entre ellos. En este sentido, no hay que contentarse con lo que dice una sola acta civil. Mi abuelo Gastón se casó a los 19 años y en el acta de matrimonio declara 23 años. Pero el resto de documentos indican que tenía 19 años en el momento de casarse. Sus padres habían fallecido en Francia y era la única forma de obtener el acto de matrimonio sin consentimiento paterno: decir que era mayor de 21 años, y presentar testigos que dijeran lo mismo. Con estos casos nos encontramos en la genealogía y hay que saber descifrarlos.

Otras fuentes son las demás genealogías de mi apellido o de apellidos conexos a él. Aquí nos encontraremos con verdaderas orientaciones, ya que la pluralidad de información ayudará a llegar a conclusiones. En tercer lugar están las viejas fotos de familia, que hablan por sí solas y, sabiéndolas observar bien, dicen mucho. No hay que olvidar las viejas anécdotas familiares, que también sirven de orientación para buscar elementos. Como todos los datos transmitidos oralmente, pueden ser objeto de alguna deformación, y hay que saber filtrarlos bien. Y, por último, el simple nombre de un lugar, o cualquier dato relacionado a él. Al rastrearlo, a lo mejor nos encontramos con actas notariales de ventas de propiedades con el nombre de nuestros ancestros, o quién sabe qué referencias. Nada se puede despreciar como fuente de información: la genealogía es una caja de sorpresas.

m: En su página web ‘Nuestros Briand’ podemos ver el resultado de su trabajo genealógico. ¿Cuál ha sido el papel de Internet en el avance de sus investigaciones?


PB: Con el desarrollo de la web pude abrir el abanico de la investigación, contactar con gente de otros países, con instituciones oficiales, etc… A medida que la red se amplía, uno encuentra más y más datos. Yo diría que Internet es un factor decisivo, importantísimo. Una de las mayores influencias de Internet en mi trabajo es, por ejemplo, el que primos míos de Luxemburgo se hayan puesto en contacto conmigo al visitar mi página. Ellos me mandaron cuantiosa información familiar de gran valor: fotos, documentos, historia familiar, etc.

m: ¿Hasta qué punto es importante el factor económico para una investigación genealógica?


PB: Depende de cómo uno lo enfoque. No es un factor, digamos, esencial. Si uno se suscribe a sitios de pago o compra información obviamente hay un gasto significativo. Pero el mundo de la genealogía está lleno de lo que se llama “benévolos”, gente que consigue información por vivir en el lugar que a uno le interesa investigar y, a su vez, intercambian información con otros “benévolos” de otras regiones. Yo conseguí, por ejemplo, la traducción paleográfica (escrituras como jeroglíficos del siglo XVI) de una acta de nacimiento de un ancestro por medio de los “benévolos” de FranceGenWeb, que hacen estas traducciones gratuitamente. Uno mismo puede ser un benévolo para otros investigadores.

m: ¿Cómo nos podemos imaginar un viaje „genealógico“?


PB: Aunque les parezca sorprendente, todavía no he realizado ningún viaje genealógico. Es una asignatura pendiente que tengo, y espero poder cumplirla este mismo año. Me emociona pensar en la cantidad de cosas y de sorpresas que me puedo encontrar. Lo he planificado ya, e incluye la visita a las instituciones oficiales con archivos históricos, a museos, y el contacto con personas del mismo apellido que conozca o sospeche que puedan ser parientes míos. Tengo que ir a varias ciudades de la Bretaña francesa y a Canadá, así como a las islas Saint Pierre et Miquelon.

m: ¿Cuáles son las fronteras o límites de la genealogía?

PB: Los límites están en el acceso que podamos tener a los documentos oficiales. Antes de la creación de los registros civiles, la Iglesia Católica se encargaba de la custodia de éstos.  Pero quienes no eran católicos no se registraban. Ahí hay un límite en el acceso a los datos. Como también puede representar un límite la pérdida de documentos por destrucción o incendios: cuando los ingleses invadieron las colonias francesas del Canadá, quemaron casas, iglesias, etc. Pero el mayor desafío de la genealogía es vencer los límites, lanzarse a conseguir información, cualquier información, que confirme (o transforme) lo que nos planteamos. La genealogía es investigación. Y uno mismo es el límite de su investigación.


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