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Luis Álvaro Gallo PDF Imprimir Correo electrónico

“En América Latina la genealogía está dejando de ser vista como un movimiento esnob”


Luis Álvaro Gallo (Medellín, 1940) es presidente de la Academia Colombiana de Genealogía y miembro de varias asociaciones e institutos de genealogía de Colombia, Perú y España. Genealogista infatigable, Gallo ha escrito numerosas obras relacionadas con la materia y mensualmente publica el Boletín de Genealogías Colombianas

miparentela.com: ¿Cuándo y cómo empezó su relación con la genealogía?


Luis Á. Gallo: Mi interés por la genealogía nació durante mi infancia cuando, en la farmacia de la familia de mi padre, asistía a las tertulias de clientes mayores acerca de las familias de Medellín. Más tarde, hacia 1980, comencé a reunir información sobre mis antepasados. Al mismo tiempo, creció en mí una inquietud por el apellido Restrepo, al ver la cantidad de portadores de este apellido en Medellín, y empecé a reunir datos sobre ellos. Después amplié el concepto a toda persona importante que tuviese este apellido. Esta investigación me llevó a publicar Apuntes Biográficos de Restrepos, obra que contiene aproximadamente quinientas biografías con datos genealógicos de ciudadanoss que se han apellidado Restrepo.

m: ¿Cuáles son las virtudes del “buen genealogista”?


LG: En primer lugar, ser realista. Cuando uno escribe la genealogía de la familia, tiene que ajustarse a la realidad. Existe la tendencia a exagerar el valor y los méritos de los propios ancestros. También es importante reconocer el trabajo de los demás, lo que supone citar las fuentes, otorgando el mérito a la persona que nos dio la información. Esto le da seriedad a nuestra investigación a la vez que sirve de orientación tanto para uno mismo como para otros genealogistas. Y, por último, hay que decir siempre la verdad. Los hechos pasados no los podemos ocultar; tarde o temprano se sabrán y será peor la imagen que resultará de haberlas tapado.

m: Usted acaba de publicar el Diccionario Biográfico de Antioqueños, una obra que incluye las biografías de 3.500 ciudadanos de Antioquia. ¿De qué modo va a servir su libro de ayuda a los genealogistas colombianos?

LG: Es una obra llamada a ser fuente para los genealogistas, por la cantidad de datos que contiene: nombres, fechas y lugares de nacimiento, nombres de los padres, parejas e hijos, etc. Mi idea al crearla fue llenar el vacío existente en cuanto a informaciones acerca de los antioqueños, sobre todo del siglo XX. La obra de Gabriel Arango Mejia Genealogías de Antioquia y Caldas contiene información genealógica sólo hasta 1900. De ahí en adelante no la hay. Pero el libro también puede servir de ayuda en otros campos, como el periodístico, subministrando datos sobre personajes, actuales y recientes, de la vida pública nacional.

m: En el Boletín de Genealogías Colombianas usted publica mensualmente diversos títulos relacionados con la materia. ¿Qué importancia tiene la literatura para la genealogía?

LG: La literatura genealógica está en periodo de formación. No existen normas en la redacción de trabajos genealógicos, y los programas de Internet para elaborar árboles genealógicos, aunque despiertan el interés y la inquietud en el autor, encajonan las historias familiares en determinadas preguntas y formatos. En este sentido, publicaciones como Genealogías de Santa Fe de Bogotá contribuyen enormemente a crear una metodología y un estilo de redacción propios, aunque la poca difusión de la mayoría de los libros de genealogía – sus tirajes son muy cortos; cien, doscientos o trescientos ejemplares – sigue frenando este proceso.

m: ¿Cuál es el estado de la genealogía en Colombia y América Latina?


LG: Tanto en Colombia como en América Latina se está despertando el interés por la genealogía. En todos los países de la región existen organizaciones genealógicas serias y representativas, algunas con cincuenta o sesenta años de historia a sus espaldas. En mi país, posiblemente el estado latinoamericano menos organizado en este aspecto, ha comenzado a tomar forma y han surgido grupos dedicados al estudio de la materia en Bogotá, Medellín y Cali. Éstos organizan congresos y eventos y apoyan la impresión de libros. Asimismo, academias de historia regionales están tomando consciencia de que la genealogía no es un esnobismo, sino una ciencia que requiere una metodología y que aporta resultados útiles para el estudio de la historia.

A propósito, en noviembre se celebrará en Santo Domingo, República Dominicana, la XV Reunión Americana de Genealogía, un evento que se realiza cada dos años en un país distinto. Este acto sirve a los genealogistas para intercambiar opiniones, darse apoyo mutuamente y conocer de cerca a investigadores y autores de genealogía latinoamericanos.

m: ¿Qué importancia tienen las investigaciones genealógicas para los ciudadanos latinoamericanos?

LG: En América Latina sólo disponemos de informaciones relativas a la historia familiar de los últimos cinco siglos. Toda la literatura indígena anterior a la llegada de la cultura occidental se perdió. En la mayoría de la población existe la creencia de que la genealogía que se escribe está destinada sólo a determinados grupos. Afortunadamente, esta visión está cambiando, y la genealogía empieza a ser vista como una gran fuente de información sobre el pasado y que influye sobremanera en el presente y en el futuro. Por ejemplo, un doctor puede hacerse una idea de la salud de una persona conociendo sus antecedentes familiares.

Toda persona, por sencilla y humilde que sea, tiene su genealogía. Es un deber nuestro ayudar y colaborar con los ciudadanos para que descubran a sus ancestros. Conociendo nuestras raíces, los latinoamericanos amaremos más nuestra tierra y entorno. Esta es la importancia de la genealogía para nosotros.


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