Diecisiete años después de su descubrimiento, once equipos de paleontólogos y antropólogos internacionales han presentado esta semana los restos del ejemplar homínido más antiguo jamás encontrado. Se trata de un ‘Ardiphitecus ramidus’ que vivió en la actual Etiopía hace 4,4 millones de años
La historia de la evolución humana es un puzzle para el que poco a poco se van descubriendo nuevas piezas que nos acercan a su finalización.
La pieza que esta semana ha sido presentada al mundo da un salto de más de un millón de años respecto a Lucy, el homínido de 3,2 millones de edad que, hasta esta semana, era nuestro antepasado hallado más antiguo. Hasta esta semana.
La protagonista de este fascinante descubrimiento ha sido bautizada por los científicos como Ardi, vivió hace 4,4 millones de años en una zona cercana al Cuerno de África y sus restos fósiles han sido excavados paciente y cuidadosamente desde 1992.
Esta hembra de unos 120 centímetros es, según los científicos, un ejemplar del ancestro más antiguo de la rama humana del árbol genealógico de los primates, el Ardipithecus ramidus.
Sin duda, Ardi arroja luz sobre la evolución de homínidos y simios. Este Ardipithecus heredó algunas de las características del antepasado compartido por seres humanos y chimpancés que, afirman los expertos, viviría hace seis o más millones de años.
Sin embargo, no se puede asegurar que el Ardipithecus ramidus sea el ancestro común de hombres y monos.
Las investigaciones han concluido que Ardi se movía a gatas por los árboles pero andaba erguida sobre el suelo. Gozaba de manos lo suficientemente diestras como para manejar objetos y, aunque podía subirse a las ramas de los árboles, no lo hacía con la facilidad de los actuales monos.
Imagen: Flickr






























