Libros parroquiales, censos de habitantes, testamentos, registros funerarios, matrículas. Son muchos los documentos que nos permiten avanzar en nuestras investigaciones genealógicas.
Lamentablemente, el tiempo pasa una inevitable factura a estas cruciales fuentes de información para la genealogía con lo que, a menudo, una de las operaciones más fatigosas a las que nos enfrentamos es descifrar el contenido de textos que tienen décadas de antigüedad.
Afortunadamente, en pleno siglo XXI las nuevas tecnologías están de nuestro lado. Varios son los instrumentos y las técnicas que nos facilitan la conversión de los documentos que nos van a ayudar en las investigaciones en formato digital, haciendo frente de esta forma a su deterioro.
Precisamente, el experimentado genealogista Pablo Briand nos explica en su blog Gen Briand las mejores formas de digitalizar documentos antiguos. Esperamos que os sirva de ayuda.






























